Historia

 Luis Antonio Soto Romero, conocido como Alfa y Omega, nació el 26 de noviembre de 1931, Tocopilla, Antofagasta, Chile, y falleció el 2 de octubre de 1978 en Lima, Perú. Es autor de la prodigiosa Ciencia Celeste, también llamada Escritura Telepática o Doctrina del Cordero de Dios, la cual es una inmensa recopilación de 10,000 rollos escritos de casi un metro cuadrado, con o sin dibujos, que le fueron dictados por telepatía viviente por el Divino Padre Jehová. Una vez escritos eran enrollados, de ahí proviene el término bíblico: Los Rollos del Cordero de Dios. Tienen un tamaño real de 1 metro de alto por 70 cm de ancho. 

Él fue predestinado para escribirlos mediante comunicación telepática con el padre Jehová. 

En una entrevista a una revista de Lima en 1975, él dijo:

Totalmente despierto y en pleno uso de mi razón, escucho la voz del Padre, igual que si alguna persona me hablara. Veo las imágenes del universo que le rodea como si mi mente se remontara libremente en el infinito, siento su presencia en las venas de mi cuerpo y lo veo en cuanto objeto alcanzan mis ojos o palpan mis manos. No está sin embargo en mi voluntad llamarlo, él es quien me llama en cualquier momento y donde me encuentre. No hay hora, día, ni lugar indicado para saber el momento de sus llamadas. Fragmento de la revista Quien. Enero de 1976, Lima, Perú.

Sus padres fueron Desiderio Soto Carreño y Celinda Romero de Soto. Sus padres eran personas mundanas por lo que Alfa y Omega abandona su hogar y sigue al Padre Jehová. Él tuvo varios hermanos, pero se desconocen sus nombres. José Bernero, natural de Tacna y dueño del gato Perote, afirma que él tuvo dos hermanas mayores que disputaron por la casa. Sobre sus hermanos se escribió:

Esto significa que todos los seres humanos, probados serán; como tú, Hijo Divino, también fuiste probado; pero triunfaste, sobre el mal; pues todo lo que sufriste Hijo Divino, todo se sabrá; tus humildes hermanitos, que todo lo presenciaron, todo lo narrarán;... Fragmento del Divino Rollo: Y DIJO ISAÍAS: ¡HAY MULTITUD DE MUCHOS PUEBLOS; QUE HARÁN RUÍDO COMO ESTRUENDO DEL MAR,...

A los siete años de edad empieza a tener comunicación telepática con el Padre Jehová y recibe vibraciones de criaturas provenientes de los soles Alfa y Omega de la galaxia Trino, las cuales se hacían mayores a medida que pasa el tiempo. A esa misma edad, siete años, se lleva a cabo la siguiente conversación, tal como él mismo lo relata: 

—Hijo, escoge, ¿quieres servir a Dios o seguir tu vida mundana?. Esto es una escogencia, porque tú pediste libre albedrío en la vida, como el resto.   

Me dio tres minutos para pensar; que conste... que me dio a elegir. Entonces yo le puse... iba a contestarle telepáticamente...

   —No hijo, escrito, porque pediste escrito.

Toda sensación se pide a Dios, entonces yo le puse:

   —Padre Jehova, te sigo a tí, porque lo de los hombres no es eterno, prefiero seguir a alguien que es Eterno.

Entonces me dijo el Padre:

—Sí Hijo, lo sabía, pero tenías que pasar la prueba. Fragmento de los Discursos de Alfa y Omega. Casete 3, lado A.

A partir de ese día empezaría a escribir los Rollos que Dios le dictaba, uno o dos al día y en horas de la noche. Es posible que a esa misma edad, siete años, el demonio Osiris, —el cual ya sabía que su divina misión era escribir los Rollos del Cordero de Dios— trata de engañarlo con sus primeros escritos, más no lo consigue. Entonces le entabla la lucha en la que Osiris casi lo vuelve loco, pero su fe en Dios,  —que observaba todo en silencio — pudo más y salió triunfante. Había pasado la prueba.

Luis Antonio Soto Romero empieza a trabajar a los doce años de edad, tal como él mismo lo afirmara: 

Alfa y Omega: Eh... actualmente yo... yo he trabajado desde los doce años, y actualmente estamos dedicados a la Escritura, y... si hay trabajo, también trabajo; pero nada me ha faltado con el favor de Dios. Aquí uno es dirigido por el Padre Jehova, yo no me mando solo en esto; y esto ha sido siempre, desde los siete años de edad.

Hermano: ¿Y cómo obtiene el oro para vivir?

Alfa y Omega: No falta. Fragmento de los Discursos de Alfa y Omega. Cassete 9, lado B

 Luis Antonio Soto Romero veía al Padre de diferentes tamaños:

Lo veo grande, atravesando mundos de mundos, pero comúnmente veo a Dios chiquitito. Se para en la punta del lapicero con que escribo, en el borrador, en la taza con café, otras veces lo veo dentro de mi cuerpo, apreciando como corre la corriente sanguínea como ríos. Fragmento de la revista Sucesos. Noviembre de 1975, Lima, Perú.

 

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