Historia
Él fue predestinado para escribirlos mediante
comunicación telepática con el padre Jehová.
En una entrevista a una revista de Lima en 1975, él
dijo:
Totalmente despierto y en
pleno uso de mi razón, escucho la voz del Padre, igual que si alguna persona me
hablara. Veo las imágenes del universo que le rodea como si mi mente se
remontara libremente en el infinito, siento su presencia en las venas de mi
cuerpo y lo veo en cuanto objeto alcanzan mis ojos o palpan mis manos. No está
sin embargo en mi voluntad llamarlo, él es quien me llama en cualquier momento
y donde me encuentre. No hay hora, día, ni lugar indicado para saber el momento
de sus llamadas. Fragmento de la revista
Quien. Enero de 1976, Lima, Perú.
Sus padres fueron Desiderio Soto Carreño y Celinda
Romero de Soto. Sus padres eran personas mundanas por lo
que Alfa y Omega abandona su hogar y sigue al Padre Jehová. Él tuvo
varios hermanos, pero se desconocen sus nombres. José Bernero, natural de Tacna
y dueño del gato Perote, afirma que él tuvo dos hermanas mayores que
disputaron por la casa. Sobre sus hermanos se escribió:
Esto
significa que todos los seres humanos, probados serán; como tú, Hijo Divino,
también fuiste probado; pero triunfaste, sobre el mal; pues todo lo que
sufriste Hijo Divino, todo se sabrá; tus humildes hermanitos, que todo lo
presenciaron, todo lo narrarán;... Fragmento
del Divino Rollo: Y DIJO ISAÍAS: ¡HAY MULTITUD DE MUCHOS PUEBLOS; QUE HARÁN
RUÍDO COMO ESTRUENDO DEL MAR,...
A los siete años de edad empieza a tener
comunicación telepática con el Padre Jehová y recibe vibraciones de criaturas
provenientes de los soles Alfa y Omega de la galaxia Trino, las cuales se
hacían mayores a medida que pasa el tiempo. A esa misma edad, siete
años, se lleva a cabo la siguiente conversación, tal como él mismo lo
relata:
—Hijo, escoge, ¿quieres servir a Dios o
seguir tu vida mundana?. Esto es una escogencia, porque tú pediste libre
albedrío en la vida, como el resto.
Me dio tres minutos para pensar; que
conste... que me dio a elegir. Entonces yo le puse... iba a contestarle
telepáticamente...
—No hijo, escrito, porque
pediste escrito.
Toda sensación se pide a Dios, entonces yo le
puse:
—Padre Jehova, te sigo a tí,
porque lo de los hombres no es eterno, prefiero seguir a alguien que es Eterno.
Entonces me dijo el Padre:
—Sí Hijo, lo sabía, pero tenías que pasar la
prueba. Fragmento de los Discursos de Alfa y Omega. Casete 3, lado A.
A partir de ese día empezaría a escribir los Rollos
que Dios le dictaba, uno o dos al día y en horas de la noche. Es posible que a
esa misma edad, siete años, el demonio Osiris, —el cual ya sabía que su divina
misión era escribir los Rollos del Cordero de Dios— trata de engañarlo con sus
primeros escritos, más no lo consigue. Entonces le entabla la lucha en la que
Osiris casi lo vuelve loco, pero su fe en Dios, —que observaba todo en
silencio — pudo más y salió triunfante. Había pasado la prueba.
Luis Antonio Soto Romero empieza a trabajar a
los doce años de edad, tal como él mismo lo afirmara:
Alfa y Omega: Eh... actualmente yo... yo he
trabajado desde los doce años, y actualmente estamos dedicados a la Escritura,
y... si hay trabajo, también trabajo; pero nada me ha faltado con el favor de
Dios. Aquí uno es dirigido por el Padre Jehova, yo no me mando solo en esto; y
esto ha sido siempre, desde los siete años de edad.
Hermano: ¿Y cómo obtiene el oro para vivir?
Alfa y Omega: No falta. Fragmento de los Discursos
de Alfa y Omega. Cassete 9, lado B
Luis Antonio Soto Romero veía al
Padre de diferentes tamaños:
Lo veo grande, atravesando mundos de mundos, pero comúnmente veo a
Dios chiquitito. Se para en la punta del lapicero con que escribo, en el
borrador, en la taza con café, otras veces lo veo dentro de mi cuerpo,
apreciando como corre la corriente sanguínea como ríos. Fragmento de la revista
Sucesos. Noviembre de 1975, Lima, Perú.

Comentarios
Publicar un comentario